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Esta vez sí. Hacía solo unos días, apenas 10 días, que le habían dado permiso para hacer vida "normal" -si por normal se entiende que tenía que evitar abrazar a sus hijos o besar a sus amigos, comer sin grasas, sal, copichuelas o dulces-.

Se le había hecho largo, pero todas las mañanas se pellizcaba para asegurarse de que estaba viva. Y gozaba como nadie del brillo del sol, el canto de los pájaros y el sabor de la fruta.

Porque hace 3 meses pensaban que se moría, que el trasplante de corazón no llegaría a tiempo. Pero ocurrió. Y todos sus amigos y toda su familia bendecían el milagro que llegó a través de la medicina.

madrina de boda

 

Y su hijo Juan estaba radiante porque esta vez su madre estaría presente en la boda del segundo hijo que se casaba.

¿Lo recuerdan?: En la boda de Joaquín, un puñadito de amigas alocadas le organizamos una "boda paralela" en la Clínica donde Charo estaba ingresada. Su corazón se estaba apagando, pero logramos que sonriera todo el rato con aquella retransmisión en directo,  con tocado de emergencia pero más extraordinario que el de cualquier princesa.

Y esta vez, una más, desde San Sebastián nos trasladamos Isabel y yo -Reina Mora-, pero con tacones y colorete en las mejillas. Y, por supuesto, con parada en Burgos: su morcilla nos llamaba como siempre.

Y cuando apareció Charo la mañana de la boda no dábamos crédito. Le relucían los ojos, el maquillaje perfecto y el tocado en el pelo, digno de Strending. Y el vestido -el que no pudo lucir en la boda de Joaquín- le sentaba como un guante.

La novia, Lorena, estaba genial con sus volantes, el pelo recogido y una felicidad desbordante. Un sol de persona.

Y desde aquí quiero agradecer la acogida que nos dieron en la mesa número 8 a las 2 donostiarras. No nos conocían, pero nos arroparon como si hubiéramos crecido juntos. Así da gusto.

 

VESTIDO MALVA O MORADO PARA MADRINA DE BODA

 

Firmado: Reina Mora

 

 

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