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2016 ya está instaladísimo y todo el mundo anda como loco haciendo balance en busca de nuevos propósitos con los que empezar el año, intenciones que saquen lo mejor de nosotros mismos y que nos ayuden a tener una existencia más plena, seguir este camino en busca del crecimiento personal. Entiendo que la motivación “post excesos” de Navidad y la rotación de un numerito nos animan a todos a dedicar esfuerzos, en hacer listas de libros que leeremos, sitios que visitaremos, cigarrillos que dejaremos de fumar y un largo etcétera… pero, pensándolo bien, esto debería ser tarea casi diaria. Y no como un instrumento de minuciosa tortura sobre si hemos ido o no al gimnasio ese día, más bien como un “mañana voy a ser un poquito mejor que hoy”. Porque nadie está libre de seguir mejorando, creciendo y aprendiendo, ¡y a esta práctica hay que ponerle voluntad en nuestro día a día!

Sacar lo mejor que llevamos dentro debería ser obligatorio para todos, sin embargo tantas veces nos conformamos con darnos a medias… con cumplir  con lo que se espera de nosotros o con lo que está bien considerado… ¿pues sabéis qué? ¡Al diablo con eso! Yo quiero intentarlo, ir a por lo mejor (mi más mejor, que no será igual que el tuyo o el suyo) en cualquier cosa que haga, en las cosas más sencillas…y que así este año pase lento. Quiero saborearlo, besarlo y guardar tantos momentos como pueda en el cajón de las cosas importantes… tener consciencia de cada cosa que hago, y para ello limitar el momento multitarea que es esa versión de mi que quiere abarcar todo y como resultado deja cosas incompletas y trabajos imperfectos. Quiero dejar de pasar tanto tiempo en whatsapp y a cambio tomar mil cafés, cervezas y cenas. Mirar a los ojos y hablar con silencios, conocer de verdad y poner mi corazón al descubierto.

Quiero aprender de las personas porque es la mejor escuela que tiene uno. De la gente mayor que tanto puede enseñarnos, de la gente valiente para que venza mis miedos, de la gente amable para que siempre sonría, de la gente firme para mantenerme en mi sitio, de la gente culta para entender este mundo, de la gente buena para imitarles … de todas las personas que pasen por mi vida quiero aprender algo. Si un comportamiento te gusta ¡IMITALO!

Quiero querer y también dejarme querer, porque es otra forma de darse, porque no vale empeñarse  en entregarse si luego no dejas entrar hasta los recovecos del alma.

Quiero ser mi mejor versión, cuidarme por dentro y por fuera en todos los sentidos. Si solo vivimos una vez y tenemos un sólo yo, sería una tontería no hacerlo, ¿no crees? Y sabiendo que estoy haciéndolo lo mejor que puedo, quiero darme. Sin reservas, aunque cueste. Porque uno sólo tiene aquello que da. Bonita paradoja, ¿cierto?

Quiero sorprenderme, dejar de tener todo controlado, aislar los miedos y sumergirme de lleno en esto. Pensar ¿por qué no? Y si es algo bueno ir a por todas.

Tener orden. En casa, en la oficina, en la cabeza. Tener orden ayuda a tener paz con uno mismo. A aprender a vivir con menos, a apreciar lo importante.

Quiero leer mucho, cultivar la mente, estudiar historia, comprender el HOY.

Quiero  tener buenas intenciones, y buscar siempre la verdad… ser honesta con mi manera de pensar, de actuar y de ir por la vida. Esto no siempre es fácil, pero tenemos que ser fieles a nosotros mismos, pase lo que pase.

Quiero seguir pensando que el amor es la única verdad que mueve al hombre y que todos somos dignos de seguir su causa

Todo esto quiero y para ello, como diría mi amiga Romi, hay que ser boya y no ancla. Porque aquí no venimos a hundirnos, si no a salir a flote.

¡Feliz año a todo el mundo! Mañana les espera impacientes, disfrútenlo con el corazón. Y así los 365 días del año.

Gabi

 

 

 

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