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Selfeet 

O lo que viene siendo una foto de mis pies. En el agua, en la arena, con las chanclas de moda... en este caso no vislumbrarán mis pies en las anteriores circunstancias ni bajo ninguna otra. Además, este verano me he declarado en huelga de pintauñas y como que no tiene gracia enseñar los pinrreles sin colorear.

Con lo que yo he sido...

 

 

La comida / cena diaria

Me fascina el arte culinario a la par que fotográfico que tienen algunas de las personas a las que sigo en instagram. No sólo dedican tiempo y cariño a preparar platos currados para comer (yo, que en verano me convierto en socia de honor de los señores gazpacho Alvalle y salmorejo Hacendado), sino que, para más inri, cuentan en sus alacenas con el mantel, vajilla, cubiertos y accesorios adecuados y diferentes para fotografiar y ensalzar el aspecto de CADA PLATO. Profesionales de la comida instagramera, ¡tened cuidado con esforzaros demasiado! Quizás elaboro y publico próximamente un listado de instagrammers a los que implorararé  que me inviten a cenar. Y como os neguéis mi venganza será terrible.

 

 

De espaldas en traje de baño

Y es que mi instagram se ha llenado, así, de repente, de traseros estupendos luciendo prendas de baño en la playa / piscina. Y yo que era de las que antes soltaba un  "será asquerosa" ojeando el editorial de baño de una revista de moda con top models a toda página, ahora me ocurre lo mismo repasando mi newsfeed de instagram. La cruda realidad es que sí, que las chicas de a pie también tienen posaderas de modelo. Pero yo no.

 

 

En ropa de baño, en general

¿Para qué vamos a insistir? Llámenlo pudor o, simplemente, que no gano nada en bikini. Siento decepcionarles.

 

 

Mi despachito

Creo que lo que más, más envidia (sana o no, depende del día) me puede dar en instagram son las fotos de los rincones de casa que saca la peña. Y especificando: las fotos de los rincones de trabajo de aquellos que curran desde casa. ¡Madre mía! que yo cuando veo aquello digo: por favor, por favor, que nadie nunca identifique donde están los headquarters de Strending, que como irrumpan en mi despachito se les cae el mito. Con lo ordenadita y lucida que está nuestra tienda online, les puedo asegurar que el despachito donde almaceno, escribo, llamo, empaqueto, genero ideas, meto prisa a proveedores, me despisto y combino mi otro trabajo, sólo se puede definir de una manera: ANARQUÍA.

 

 

En el probador

Pasada la época de rebajas (por cierto, las nuestras seguirán hasta el 31 de Agosto) he acabado con saturación de fotos reportando desde el probador. "¿Me compro éste? ¿O éste otro?", preguntan a sus seguidores. Y me parece fantástico, pero ahora empiezo a comprender quiénes son las que bloquean los probadores de las tiendas físicas durante horas: ciertas instagrammers. Por eso entiendo que la gente se entregue en cuerpo y alma, y cada vez más, a la compra online.

 

 

Luciendo gafas espejo

Y no porque no me gusten o porque les haya tomado manía a las Mr. Boho, Knockaround and company. No. Simplemente, porque ya me dí a las gafas espejo hace 7 años, y esa fase está quemada y enterrada. En aquella época me topé con unas antiguas gafas de los 80 que pertenecieron a mi tío surfero y me las plantaba, toda guays, allá donde iba. Ahora bien, no les hablaré de la calidad del cristal porque tengo la certeza de que a día de hoy los vidrios de las gafas top-manta superan con creces a los de aquéllas.

 

gafas espejo

 

Yo, de momento, les soplo que mis siguientes gafas -con cristal bueno y sin espejismos- serán de HIPSTEEPS.

 

Ahora desembucha, ¿qué foto tuya no hemos visto ni veremos jamás en instagram?

 

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