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Desde mi adolescencia vivo inmersa en una relación de amor-odio con mi pelo. Me agrada su color y más cuando alguna mecha bien aplicada lo realza. Me gusta que las canas están respetando el paso del tiempo. Me agrada que cuando paso el verano junto a mi Mediterráneo las ondas capilares campan a sus anchas con cierta gracia.

Pero no me gusta lo fino que es. Tampoco lo mustio que queda en Madrid, donde vivo ahora de nuevo. Que tardo en desenredarlo 10 minutos cada vez que me lo lavo, es el horror de los horrores. Y que no conoce el volumen en la raíces, mi sueño frustrado.

Así que yo intento hacerme cortes de pelo llevando fotos de inspiración a la peluquería. Creyendo que voy a salir pareciéndome a Charlize Theron o Cameron Díaz. Porque mi pelo y yo seremos unos pardillos, pero aspiramos a lo más alto. No pierdo la fe, sigo creyendo que un día daré con el corte mágico que haga desaparecer todos los "contras" de mi melena. Porque, claro, nunca conseguí que Israel retomara el contacto conmigo y sigo dando tumbos por estos mundos capilares de Dios.

La cuestión es que cuando llegó el día de elegir peinado para mi boda, esta melena mía seguía siendo la misma de siempre; pero yo, fiel a mi costumbre de elegir fotos capilares muy inspiradoras, tenía clarísimo que para mi boda playera quería este peinado:

 

peinado boho con flores para una boda en la playa

 

IDEAL se queda corto. Lo tenía clarinete, estaba hecho para mí. Para mi vestido romántico, para aquella boda informal que queríamos. Que la chica de la foto tuviera doble cantidad de pelo que yo no era importante... hasta que llegó el momento de las pruebas, claro. Ahí no hay trampa ni cartón.

 

Parecía Terelu Campos.

 

Yo quería que a la cara me quedara así:

peinado para una novia

 

Pero yo a lo único a lo que me parecía era a Terelu. Así de claro.

Tras varias pruebas frustadas llegué a poder asumir una verdad verdadera: mi pelo, por su finura, no podía peinarse como yo pretendía y verme favorecida. Porque no lo estaba con mis cuatro pelos enmarcando la cara cuando yo lo que quería era una melena voluminosa.

Al mismo tiempo le lloraba a mi entonces novio, le decía que iba a estar hecha una piltrafa el día que nos casáramos. A lo que él me respondía: "Mery, tú ve como eres, con tu pelo natural, que por buscar un peinado o un maquillaje no pierdas tu esencia". Así que el día de mi boda fui con el pelo suelto. Y la "espinita" de llevar flores en el pelo me la quité con una media corona una vez empezó la fiesta.

Y jamás me he visto tan guapa ni me he sentido tan yo. Así fue, me vi favorecida en mi estilo, así que no le di más vueltas. Unos rulos y aire caliente fue todo lo que necesité.

novia con pelo suelto y velo

peinado de novia con pelo suelto

 

Así que hagan el favor y cojan la idea de peinado que yo tenía en mente, y si les favorece, ¡llévenlo en algún momento!. Es tan bonito... y con buen pelo tiene que lucir increíble.

 

 

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