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1. Conocí (por fin) Ibiza. Y fue culpa de mis amigas que allí me llevaron de despedida de soltera. Nunca podré agradecerles demasiado esos 4 días inolvidables. 

2. Recibí mi vestido de novia (que previamente había comprado online) en un paquete del tamaño de una caja de zapatos.

3. Y me casé, claro.

4. Viajé hasta Nueva Zelanda y recorrimos sus dos islas a lomos de una autocaravana. Una luna de miel en la que disfrutamos mucho, desconectamos a tope, pero acabamos agotados.

5. Me mudé de vuelta a Madrid.  Y me reconcilié con la ciudad.

6.  Encontramos nueva casa conyugal, a una manzana de distancia de la antigua, e hicimos la mudanza a pulso (idea muy insensata, nunca lo prueben aunque piensen que tienen muy poquitas cosas que trasladar… al final parece que tus escasas pertenencias han sucumbido al milagro de los panes y los peces y se multiplican hasta el infinito).

7. Me pinté mucho las cejas.

8. ¡Qué decepción me llevé con Mario Vargas-Llosa! 

9. Me sometí a la primera limpieza de cutis de mi vida.

10. Hice un llamamiento en este blog a mi peluquero perdido y, aunque entre las lectoras consiguieron localizarlo, no contestó a mi mensaje privado de Facebook. Pensaría con razón que era una chalada. 

11. Empecé a huir del sol.

12. Disimulé culamen, tal y como he hecho, consciente o insconcientemente, cada día de mi vida 

13. Llevé este tocado a lo Jackie Kennedy en una boda de invierno y automáticamente se me subió el glamour a la cabeza. 

14. Esquí + Chamonix + 10 amigos + casona alpina. Lo recuerdo con cariño y debería ser obligatorio repetir cada año.

15. Tomé decisiones empresariales buenas y muchas otras no tan buenas.  Pero aprendí  de todas y cada una de ellas.

16. Hicimos un cursillo prematrimonial genial en Madrid. Súper recomendable para quien esté en capilla y le interese consultarlo aquí.

17. No me quedó otra que empezar a cocinar con fundamento a diario. Planificando menús y todo.

18. Probé el bikram yoga (sí, el que se practica a 40 grados) y salía desmayada de las clases. Luego me pasé al yoga sin alteraciones de temperatura y desde entonces voy por la vida intentando sumar adeptos a esta disciplina. En Madrid os recomiendo ZENTRO URBAN YOGA.

19. Instalé la sucursal madrileña de Strending (una oficina en casa, vaya).

20. Desarrollé una nueva obsesión por las velas aromáticas.

21. A todas las bodas a las que fui llevé vestidos de 20€. A este cuerpo serrano le luce más lo barato que lo caro. Qué le vamos a hacer.

22. Comencé a darle forma a una nueva idea de negocio totalmente distinta a Strending.

23. Se me ocurrió probar el café condimentado con canela y ya no puedo desengancharme.

24. Despedí el año viejo y le di la bienvenida al nuevo con un baño en mi mar Mediterráneo, para no perder las buenas costumbres.

25. Gané 2 sobris, 3 cuñados y dos suegros.

26. Se acrecentó mi afición por las plantas. Mi favoritísima es la kentia.

27. Me reafirmé en que el mejor regalo del mundo es un buen libro.

28.  Me atreví (por fin) a montar en bici por Madrid y ahora la cojo a diario.

29. Me di más mechas en el pelo que en toda mi vida.

30. El mueble más imprescindible de nuestro nuevo salón resultó ser el reposapiés.

31. Nuestra nueva vecina me dejó a cargo de su geranio durante 2 semanas y lo maté de tanto amor y cuidados. Pero muerto matao´. En el fondo es mi táctica secreta para ganarme al vecindario.

32. Y me autorregalé esta lámina de Paul Antons, a la que bauticé “RESPECT”. Creo que resume muy bien mi visión de la vida. 

laminas de paul antons como regalo de boda

 

 

PD: Hace justo 1 año también escribí 31 cosas que me pasaron a los 31.

 

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