Highlight

1. Aprenderme de memoria el número de teléfono del Míster. No, a estas alturas todavía no me lo sé. Mi bestia negra es la combinación de las 3 primeras cifras, ¡nunca las recuerdo! 609… 696…616… ¡un desastre!



2. Intentar interesarme un poco por las artes culinarias (que no comensales, pues comer se me da estupendamente. Es la elaboración lo que no consigue fascinarme).



3. Hacer limpia inflexible de ropajes y pertenencias para acarrear conmigo lo menos posible al hogar conyugal. Esto incluye, además, organizar el stock de STRENDING para no saturar nuestra futura morada y así evitar que el Míster acabe pidiéndome que trabaje fuera de casa.

 

4. Probarme la alianza. Y lo mismo el Míster. Están encargadas pero todavía no las tenemos, y ya nos visualizo en el altar forcejeando con el anillo en pleno atasco.

 


5. Encontrar un calzado B para el bailoteo de la boda. Sé a ciencia cierta que no aguantaré sobre los zapatos iniciales.

 

6. Completar el último capítulo del Diario de la novia. Me lo regalaron en cuanto anunciamos la boda (a 7 meses vista) y, en mi emoción inicial, me pegué un atracón a completar capítulos para ponerme al día. Bueno, lo confieso, en realidad completé unos cuantos más de los que correspondían –se supone que hay ciertas materias de las que te debes ir ocupando según el número de meses que queden para tu boda-. Total, que dejé todo rellenadito de golpe menos el último capítulo.

 

7. Localizar un antídoto efectivo y natural para combatir los brotes nerviosos que empiezan a aflorar en ciertos momentos. A día de hoy por fin puedo afirmar que tengo la lágrima fácil y la carcajada a flor de piel. Una montaña rusa de emociones comienza a ser esto. Y creo que las valerianas, pasifloras y espinos blancos se ven superados por esta bipolaridad sin precedentes. Si saben de alguna pildorita mágica que neutralice tal estado de ánimo -sin efectos secundarios- agradeceré muy mucho sus sugerencias.

 

8. Crear una regla nemotécnica para recordar la relación NOMBRE>NOMBRE DE SU PAREJA>NACIONALIDAD>CÓMO CONOCIERON AL MÍSTER de todos aquellos invitados que no he tenido oportunidad de tratar antes de la boda. Esto me ocurre por querer casarme con la persona con la mayor capacidad para hacer amigos que he conocido nunca. Si me ven manejando flashcards (sistema de memorización superefectivo de los estudiantes americanos) cual posesa, no teman, sólo estoy intentando prepararme para ser una novia hospitalaria.

 

9. Equipar los trajes nuevos de mi padre y del Míster con paquetes de kleenex. Puede que tenga que utilizarlos, o puede que no, pero las lágrimas tienen el arte de ser muy traicioneras. A mí me suele crear cierta inquietud depender de los demás para detalles tan nimios, pero tampoco es cuestión de autoabastecerme de pañuelos y que la faja sea el único lugar donde pueda guardarlos con discreción.

 

10. Saborear con consciencia, cada mañana al despertarme, lo afortunada que soy y lo feliz que me hace este señor que quiere casarse conmigo. No hay nada más bonito que vivir plenamente algo que te ilusiona y por lo que tienes la firme voluntad de velar para que os dure toda la vida.

 

amor para toda la vida cuando te casas

 

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